La pasión no puede entenderse muchas veces o no puede explicarse, pero lo que sí es cierto, no puede cambiarse. Es cierto también que a lo largo de los años uno ha compartido el alejamiento de profesionales, tanto enfermeras, médicos del área de los Cuidados Críticos hacia áreas o tareas como docencia o tareas asistenciales que no exigen tanto estrés día a día. Obviamente que toda tarea asistencial exige de nuestro compromiso como profesionales, no es más o menos comprometida nuestra actitud hacia el paciente y su familia en los Cuidados Críticos, simplemente es diferente.
En lo personal, en mis primeros años como intensivista creía que «luchaba contra la muerte», me faltaba llamarme el Cid Campeador y listo para entrar en la batalla…luego con los años fui aprendiendo que no trabajaba solo, que el resultado dependía del engranaje del trabajo en conjunto de enfermeras, kinesiólogos, farmacólogos, nutricionistas, psicólogos y médicos…por suerte no tarde mucho tiempo de darme cuenta de este enorme capital del cual formo parte y me nutro y me beneficio día a día…
Hasta hace pocos años cuando iniciaba un Curso Multidisciplinario hablaba al comienzo de Leónidas y sus 300…..refiriendo a la famosa falange griega en la batalla, codo a codo, compañero con compañero y el líder en el centro de la misma…. y me fui dando cuenta que Cuidados Críticos no es ganar una batalla, ni tampoco un liderazgo de ese tipo…tal vez, la mayor alegría que puede sentir un profesional a cargo de una unidad, enfermero o medico o ambos es la satisfacción de ver crecer como profesionales y seres humanos a los más jóvenes, a los que van comenzando a transitar por este camino…
Ya en la década de los 70 cuando trabajamos en los Cuidados Críticos, hablábamos de la «terapia de la franela» consistía que el familiar o familiares fuera de los horarios de visita (en aquellos años eran tan solo de 15´dos veces por día en el hospital donde trabajaba) le hacía masajes a su ser querido internado en la Unidad de Cuidados Críticos con aceite de girasol así le aportábamos ácidos grasos esenciales cuando no conseguíamos lípidos endovenosos por problemas con la exportación o por el precio (muy costoso)…..fuimos dándonos cuenta que el familiar se sentía mejor, incluso más feliz compartiendo el cuidado con nosotros a pesar de que muchas veces los resultados no eran los esperados….comenzamos a entender el rol de la familia en los Cuidados Críticos…incluso cuanto más hablábamos y compartíamos menos duro y difícil era dar «las malas noticias»… tal vez, o seguramente el momento más duro de un intensivista es salir afuera y dar las malas noticias…no puede ir solo, siempre debe estar acompañado, es mas fácil y si el familiar tuvo la oportunidad del último beso o la última caricia mejor, siempre es mucho mejor.
Cuando veo en la UCC donde trabajo el folleto que entregamos a la familia me doy cuenta de cuánto camino por recorrer nos queda, ya no hablar más de Informes a los Familiares u Horarios de Visitas, estamos transitando por ese camino de cambio…
Lo mismo sucede con las cuestiones básicas de cuidados o monitoreo, solo para dar un ejemplo, las controversias de la medición de la PVC o si el objetivo de un ritmo urinario de 0,5 ml/Kg/día tiene o no evidencia científica por ejemplo.


